No hay mes con más fiestas de guardar y no que diciembre, incluso por encima del verano, porque los meses de junio hasta septiembre todos los pueblos de España celebran sus fiestas patronales, pero cada lugar en su fecha, no todos a la vez. El último mes del año empieza con un puente inmaculado y constitucional y acaba con la despedida del año y la ansiada espera de que el que viene sea igual o mejor, nadie quiere ir para atrás, sólo los cangrejos y los nostálgicos, pero todos son hijos del tiempo que les ha tocado vivir.

Ya escribí en la anterior entrada que las navidades son la quinta estación del año, y cada vez me queda más claro. Todo el mundo vuelve a casa y, aunque siempre falte alguien o echemos de menos a los que se fueron, es el momento de estar con los nuestros, con la familia y los amigos, que de eso se trata esta cosa tan manida que llamamos ‘vida’. Y sólo hizo falta ver como estaba MALA-SAÑA el 24 y el 25, y como sigue estando durante estos días que se prestan a la celebración más que ningún otro. Aunque esto es un error que tenemos las personas, porque siempre debería ser buen momento para festejar y decir lo que queremos a los demás.

MALA SAÑA cumple años

 

Puente de diciembre, Nochebuena, Navidad, Nochevieja: todo en diciembre. Pero hay más: MALA-SAÑA cumple años. Ya van seis, que celebraron con dos grandes fiestas para clientes, familiares y amigos; que, aunque suene raro, son diferentes pero lo mismo. Porque desde sus inicios, allá por el 2016, Iván, Saúl y todo el equipo hicieron de esta coctelería el hogar y el refugio de muchos, entre los cuales me incluyo. Han pasado muchos días desde que abrieron sus puertas, pero desde el primer día todo ha sido ir hacia delante, con sus cosas buenas y malas, con momentos mejores y peores y una pandemia por el medio que parecía que iba a replantear los pilares del ocio, del turismo y la gastronomía. Pero el hombre, al igual que es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, sabe lo que es bueno y no lo olvida, sabe dónde está la calidad y el disfrute. Y MALA-SAÑA es el lugar perfecto para ello.

Son las últimas bocanadas del 2022, los últimos rayos de sol que nos regala este diciembre disfrazado de primavera, y la terraza bulle cada tarda al tintineo de los hielos y los brindis. Brindemos con las copas en alto por el año que ha pasado y por el que vendrá, por los que queremos y nos quieren, por todos los que procuran felicidad.