Con la entrada de este nuevo año, el ansiado 2022, esperemos que llegue el final de esta pesadilla que parece nunca acabar. Y sí, hablo del final, porque ya estamos cansados de tener que acostumbrarnos y convivir con panoramas a los que ahora nos resignamos, pero que hace unos años nos parecerían la peor de las condenas. Con el cambio de año, una vez más, nos hacemos propósitos que algunos cumplirán y los más dejaremos en esos meros propósitos. Y todo porque los cambios no salen de sumarle una cifra más al final de la fecha, sino de cada uno de nosotros.

“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”, decía Lampedusa en ‘El Gatopardo’. Esto es lo que pasa en MALA-SAÑA, es lo que queremos que pase todos los que allí disfrutamos, y por eso han estrenado su nueva carta de cócteles. Una alegría para empezar con buen pie y que allana la temida cuesta de enero. Es necesario relajar la mente de la ansiedad, las preocupaciones y el temor; y entre apuntarse a yoga o pegar un lingotazo, aquí optamos por celebrar la vida alzando una copa.

Esta carta invernal sirve de cobijo, nuestros cuarteles de invierno, a los días fríos que vendrán: cócteles más cálidos, especiados, con presencia de licores de hierbas e, incluso, hasta uno caliente. Este último es el Hot Apple Toddy, inspirado en el clásico Hot Toddy,  presente en el primer libro de coctelería: publicado en 1862 por Jerry Thomas –háganse con él, esto más que recomendación es una orden-. En MALA-SAÑA, combinan Scotch, zumo de manzana, limón, jengibre, miel y especias; y así surge el Hot Apple Toddy, uno de esos tragos que reconforta, al instante y desde el primer paladeo, cuerpo y alma.

Pero si algo tienen que probar de esta nueva carta, algo indispensable, como si de una comunión laica se tratara en este templo del arte de embriagarse con razón y corazón, es el Twinkle. El Twinkle es un cóctel creado por Tony Conigliaro, uno de los máximos exponentes de la coctelería mundial y el barman favorito de la casa, que lleva vodka, cordial de saúco y espumoso. El maestro de Iván y Saúl es colega de Conigliario gracias a sus años de andanzas londinenses, y a él acuden nada más que pueden a beber, y nunca mejor dicho, de su fuente de inspiración.  En esos días de frío y sol, de cielo azul y bufanda, de luz de domingo y mirada relajada, es el compañero perfecto para disfrutar en terraza, no van a necesitar más.

Que ni la lluvia ni el frío ni los días cortos y las noches largas, esto aún menos, haga que les pueda la galbana, esto nunca. Porque este 2022 tiene que ser el año, va a ser el año, donde todo vuelva a ser como era antes. Éramos tan felices, volveremos a serlo. 365 días pasan más rápido de lo que piensan, empiecen a aprovechar y disfrutar desde el primer día.

Nos vemos en la barra, brindo por ustedes.