El encendido de las luces de Navidad fue una fiesta que se propagó por toda la ciudad. Oviedo esperaba ansiosa, entre nervios y expectación, que las bombillas brillasen y nos trajeran ese aire navideño que ya está entre nosotros, ese nerviosismo y esas ganas de volver a ver a los nuestros, a tocarnos, a besarnos; en definitiva a querernos, que de poco más que eso trata esta vida. Ya podemos disfrutar del mercadillo de Navidad, de la pista de hielo, contemplar, después de unos años sin él, el gran belén de la plaza de la Catedral y pasarnos por la exposición belenista en Trascorrales.

Volvemos a unas navidades, por fin, normales; bueno, todo lo normal que puede ser esta época, que más bien la Navidad sería la quinta estación del año: invierno, primavera, verano, otoño y Navidad. Volveremos a hablar de lo bien y mucho que hemos comido y a dónde vamos a tomar esa copa que alzaremos al cielo y brindaremos para agradecer por lo bueno pasado y rogar por lo sublime que esté por suceder. Y, no tengan ninguna duda, el mejor sitio que van a encontrar siempre será MALA-SAÑA.

Inocencia, sorpresas e ilusión

Siempre se dice que los niños son los que más disfrutan en estas fechas: la inocencia, las sorpresas, la ilusión, la llegada de los Reyes Magos. Pero ya es hora de que los adultos descartemos la resignación rutinaria que nos subyuga durante el día a día y tratemos de disfrutar estos días venideros desde el disfrute y la alegría. Desterremos a ese Grinch que tenemos dentro y vayámonos contagiando de ese espíritu navideño que ya imbuye a la Ciudad.

Paseemos las calles frías bien acompañados mientras las bombillas de colores nos iluminan la cara; copiemos la mirada del niño que con su inocencia cree ver movimiento en una figura del belén; disfrutemos del fervor de las calles y del consumismo, que sé que no es lo mejor pero hace tan feliz. Caminen, vean y disfruten. Y cuando ya estén cansados o el tedio se apodere de ustedes, descansen y tomen algo. MALA-SAÑA siempre tiene las puertas abiertas, casa y calor que reconforta, para endulzar y adornar los momentos con los mejores tragos.

 

La nueva carta, estrenada hace poco, con propuestas y mezclas muy interesantes está esperando. Traten de romper con lo establecido, den un paso más allá del vino y la cerveza, pregunten a los camareros y déjense guiar por ellos. El disfrute y la alegría también en el beber, en un sorbo que puede contener toda la esencia de esas navidades de antaño cuando eras niño, siempre nevaba y había copas y dulces por las mesas. Preparemos la mirada y el corazón para pasar unas navidades como niños, es lo que toca.

Nos vemos en la barra, brindo por ustedes.